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Mighty Animation

Un estudio de servicios para majors que apuesta por el talento, la tecnología y el negocio en un mundo globalizado

  • Luispa Salmon, director del estudio: “Si vendo sueños guajiros no tengo cómo pagar a mis artistas, no tengo sustancia, y acabo viviendo de las ayudas gubernamentales”
  • Para el director de Mighty, la animación es una herramienta potentísima: “¿Por qué en Argentina hay una estatua de Mafalda?, o ¿la familia Telerín enmarca a generaciones?, porque es identidad y ayuda a mejorar en gran medida la sociedad si se usa sabiamente”
  • “Todo el mundo contrata en remoto, se ha convertido en un mercado de artistas y si eres bueno ahora hay una gran oferta”, asegura Luispa

Mighty Animation está afincado en Guadalajara (México) y fundado por Luispa Salmon y Claudio Jiménez cuando aún no alcanzaban la treintena de edad. Esta es la historia de un sueño forjado en la honestidad y el aprendizaje, un caso de éxito escrito desde el corazón del artista, pasando de tres a cerca de 270 personas en tan sólo 9 años, y buscando la viabilidad del estudio como una empresa estable para su equipo.

Se erige como un estudio de servicios con input artístico y gente en preproducción siempre, con decisiones creativas para etapas posteriores de desarrollo. “Es más que hacer un clean o procesos automatizados y tiene que ver con la confianza. La animación es muy costosa por lo que hay que verla fríamente, si tienen 3 millones de dólares y 9 horas de contenidos, ¿por qué me buscan a mí en valor competitivo frente a otros grandes estudios?”, se pregunta Luispa.
Y es que este estudio se ha ganado la confianza de Bento Box, Flying Bark, Disney o Cartoon Network -entre otros- con contenidos que van directos a Netflix, Disney +, Hulu, Adult Swim o Apple TV. Su estilo es un híbrido entre el 3D y el 2D -con rigs faciales, efectos y background 2D- para “quitarle lo tieso al 3D y hacerlo más dinámico y orgánico”, asegura Luispa. Prueba de ello son sus producciones más destacadas: Viking Tales, co-producido con Cartoon Network, y el desarrollo 2D para Disney UK en Sadie Sparks, o en Yakka Dee para BBC. Además, no hay que perder de vista el arte, la animación y la compo que desarrollaron en la ID de Ricky  and Morty para Adult Swim.

“Los productores tienen 10 monedas y las va a poner al mejor caballo y si ese es el negocio caprichoso de la animación y yo no soy Tarantino, pues tendré que hacerlo a través de la colaboración y de no quebrar a mi empresa con proyectos que no tenga certeza. Y si lo mío es desarrollo visual y traducirlo a animación a nivel producción, pues ahí es donde me tengo que clavar y es un proyecto en conjunto y a lo mejor es un porcentaje menor, pero el chiste es producir. El chiste es hacer que esto se haga realidad y no casarte con un proyecto con riesgo de irte a la tumba con él, me parece algo trágico y es algo que yo no tolero”, sentencia Luispa. 

Pero rebobinemos esta historia y veamos de dónde salen estos Steve Jobs de la historia reciente de la animación en Latinoamérica. El background de Luispa viene del arte, la ilustración infantil y el diseño gráfico, pero también de su amor a la televisión y a las historias: “Es un poco irresponsable decir esta aseveración, pero mi mamá me decía que que me educó la televisión. Me encanta pasar horas inspirándome en historias, yo soy ese güey”.

Y fue en 2012 -con apenas 25 años- cuando conoce a Claudio, que venía de una buena trayectoria como VFX Artist en Vancouver: “Nos conocemos en una etapa en la que Claudio estaba cansado de ser un engranaje más, y yo estaba en crisis de ver cómo se entendía la labor de animación en los estudios mexicanos”. La piedra angular que cambió el curso de esta historia es que no tardaron en acudir al MIPCOM: “Fue revelador, había muchas cosas que no sabíamos y empezamos a dirigir el estudio más de músculo -a nivel producción para services- y no a quedarnos a esperar a vender nuestro proyecto. Después vimos cómo pasar de la publi a los contenidos de los que queríamos hacer services sin que perjudicara a los gastos que tiene el estudio ni al salario de los artistas”.

Es en este punto de inflexión en el que se dan cuenta de que tienen que empezar a conocer los temas de producción, pipeline, almacenamiento de datos… y supone para ellos un aprendizaje tan duro como catalizador: “Hace cuatro o cinco años que empezamos con Disney y tuvimos que aprender a delegar. El servicio es como una cosa complicada de entender que nos causa mucho conflicto como artistas, que siempre queremos ser quienes crean. Pero nos empezó a quedar claro que el servicio no era el problema, sino qué tipo de servicio”.

Fue entonces cuando dieron el paso adelante -tan difícil para el espíritu del artista- y vieron la ventaja competitiva de estos services de calidad a nivel modelo de negocio: “Cuanto más cercano estuviéramos de productores con horas de vuelo e industria desarrollada, nos dimos cuenta de que más estábamos aprendiendo”. Esta revelación fue clave para Luispa y Claudio que decidieron tomar esa vía con una reinversión constante en su gente, entendiéndolo como una reputación profesional que conseguirían a largo plazo y de cara a reclutar talento artístico con unas perspectivas de continuidad reales.

Luispa lo tiene claro: “Este negocio se basa en la confianza, no te puedes permitir vender intangibles o humo. En una dinámica con Cartoon Network, Disney, Netflix, HBO… Nos basamos en la honestidad, en la transparencia para poder conseguir confianza y relaciones duraderas. No somos una máquina de vender con estrategias súper sofisticadas, sino pasos cortitos y seguros. Proyectos con majors que nos han dado portfolio, reputación… El artista muchas veces va por el proyecto aparte del dinero, y es un criterio importante para nuestro crecimiento”

El triángulo arte-tecnología-negocio
En este punto de la entrevista, Luispa coge papel y lápiz y dibuja las tres patas que sostienen el triángulo de estabilidad para  su equipo: “Arte, tecnología y negocio viable, en el que si una pata gana, todas pierden, ¡todas!. Si vendo sueños guajiros no tengo cómo pagar a mis artistas el sueldo que merecen, no tengo sustancia, y acabo viviendo de las ayudas gubernamentales”.

Luispa prosigue como si de una clase magistral de economía ilustrada se tratase: “Tengo que tener cierto equilibrio entre proyectos que van a pagar mi estudio y los de autor. Hay que medir el impacto en tu flujo. Por esto también la reinversión y el lento avance de Mighty. Por ejemplo, el año pasado nos certificamos en Disney Security Clearance para garantizar el flujo de entrada y subida de data, de los proyectos en temas de confidencialidad y seguridad exhaustivos, y son cosas que tenemos que hacer, por eso hay que mantener el triángulo. Tu ego artístico o sueño guajiro puede arruinarte. Hay contingencias pero alguien tiene que mantener la visión estratégica  y el scope amplio para no sufrirlo todo el tiempo”. 

“Y la tecnología es fundamental en un mundo globalizado, hiperconectado, como las plataformas, que han acercado el arte. Es un ecosistema muy terso que se vive sobre una línea tecnológica. No puedo tomar un proyecto que lo ame artísticamente si va a perjudicar a mi estudio… hacer un proyecto de 3 millones de dólares si me están dando uno”, concluye Luispa.

Para hacerlo realidad, Mighty necesita ir de la mano con softwares como Storyboard Pro o Harmony de Toon Boom, que les garantizan el workflow de tantos proyectos: “Es una herramienta que amamos y creo que su ventaja es la manera de organización que tiene, administrando y organizando licencias dependiendo los diferentes pipelines. Es la herramienta que si Mighty puede elegir, va a elegirla, porque es un gran software en el que tenemos expertise, y casi todos los proyectos que llegan, sobre todo de Los Ángeles, son en Toon Boom”. 

Además, para Luispa es clave también su apoyo en el sector: “Toon Boom empuja la industria, la colaboración, cuando uno más uno es igual a tres, y se alinea a iniciativas como Pixelatl. Es orgánico y funciona muy bien esta relación para nosotros. Se vuelca en capacitar, con una estrategia clara, a fomentar la colaboración, juntar gente, hacen un approach con estudios norteamericanos como Dreamworks,  y eso suma mucho”.

Un storytelling que cambia el mundo 

“Europa es un poco diferente, nosotros al estar cerca de Estados Unidos, sí que nos clavamos mucho en los negocios de IPs relevantes y comerciales para sumar valor, atraer talento y hacer un estudio de creación y de proceso que no sean automatizados. Todos quieren ser Ghibli, Pixar, Cartoon Network… claro, nosotros también, pero no es conformismo, es realismo”, confiesa Luispa.
Sin embargo, asegura que Mighty también quiere su ‘Klaus’, aludiendo a la película de SPA Studios: “Más para televisión, el cine lo vemos más complejo. La tele son temporadas, te permite más continuidad, más estabilidad y es un formato que se ajusta más a eso y el servicio es constante, recibiendo proyectos todo el tiempo para no dejar marchar a nuestro talento”.

Otro de cambios de paradigma que ha traído la pandemia -confiesa Luispa- es que “todo el mundo contrata en remoto, se ha convertido en una pelea campal y en un mercado de artistas, es un fenómeno a tener en cuenta porque se vuelve muy competitivo y si eres bueno ahora hay una gran oferta

En esta línea Luispa asevera que el corazón del estudio en la parte de servicio es muy clara, y son congruentes con eso, pero saben que quieren llegar a otro lugar y no pueden dejar de lado la parte de IP, desarrollo, pipeline y las relaciones comerciales: “Tiene que ver con la configuración, hay quien se encarga de la forma comercial, otro de la operación, otro de mejorar los procesos en producción… prueba y error. Recursos  Humanos ha entrado ahora para ver puestos estratégicos en los próximos años. Vamos a ver ahora IP con presupuesto asignado, calendario… también por la madurez del estudio pero midiendo el riesgo”.
Por último, no olvida la fuerza de festivales como MIPCOM, Kidscreen, Annecy, Cartoon Connection, y por supuesto Pixelatl, que son fundamentales en el crecimiento de Mighty Studio. Para Luispa, José Iñesta, director de Pixelatl, es “el Neo” de su Matrix y le cita para tomar como también suyas sus palabras: “Jose te dice que la animación puede cambiar un país. Es el storytelling y para cambiar la historia de nuestro país hay que contar nuevas historias. La animación es una herramienta potentísima… ¿por qué en Argentina hay una estatua de Mafalda?, o ¿la familia Telerín enmarca a generaciones?, porque es identidad. Elementos de representación que le dan valor y seguridad a las personas. Eso es lo que puede hacer la animación por el mundo y ayuda a mejorar en gran medida la sociedad si se usa sabiamente”.